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EFE. Puerto PrÃncipe. La Coordinadora Nacional para la Seguridad Alimentaria (CNSA) de Haità alertó hoy de que más de tres millones de personas sufren hambre, tras el sismo del 12 de enero, que causó la muerte a unas 217.000 personas y del que hoy se cumplen dos meses.
"Solamente en las regiones afectadas por el sismo hay tres millones de personas en (situación de) inseguridad alimentaria", declaró a Efe el director de la entidad estatal, el agrónomo Gary Mathieu.
"Esta cifra no incluye las personas desplazadas hasta zonas del interior (tras la catástrofe), estimadas en más de 600.000", precisó.
Un informe de la CNSA estableció que, entre las personas que pasan hambre, 1,3 millones, el 52% de la población de las regiones afectadas por el sismo, se encuentran en situación de "inseguridad alimentaria severa".
Entre esos tres millones de personas, "un 32% de los hogares presenta un consumo alimentario pobre y al lÃmite de lo aceptable, mientras que en 2007 esta proporción era del 25%", destacó la CNSA.
Uno de los factores que ocasionan esta situación, subrayó Mathieu, es que muchas personas que estaban en un nivel social intermedio perdieron toda su capacidad económica.
Esta categorÃa, a la que pertenecÃa un 32 por ciento de la población del paÃs antes del terremoto, se redujo al 17 por ciento tras el temblor, mientras que el grupo formado por los "más pobres" pasó del 17 al 34 por ciento.
Estos cambios afectaron también a otras categorÃas, lo que llevó a una nueva configuración de los diversos estratos de la sociedad haitiana, cuyo acceso a la alimentación se vio dificultado, agregó.
"Cuando llegó la catástrofe, la gente no lo habÃa previsto y no tenÃa dinero en los bolsillos", lo que afectó la disponibilidad de efectivo, señaló.
Al mismo tiempo, "el mercado perdió funcionalidad, hubo comerciantes que murieron o huyeron" de las regiones afectadas, recordó.
Esta inseguridad aumentó también en los centros comerciales, al tiempo que disminuyó la capacitad de ahorrar alimentos y se produjeron saqueos en almacenes y depósitos.
Paralelamente, productos locales del interior no pudieron llegar a las zonas afectadas a causa del deterioro de las carreteras.
"Todo esto favoreció un aumento de los precios, que bajaron un poco durante las ultimas semanas, aunque quedaron más altos que antes del 12 de enero", declaró el funcionario.
Los grupos más vulnerables son los desplazados, los minusválidos y las personas dependientes, las mujeres cabeza de familia, las familias sin casa y, en todo el paÃs, las personas que viven en zonas donde ya existÃa inseguridad alimentaria antes del terremoto y que acogieron desplazados, según la CNSA.
A propósito del predominio del arroz en la ayuda alimentaria durante la primera fase de la emergencia, hubo "un peligro" de que la situación nutricional de las personas resultara "agravada" por no poder diversificar su alimentación, destacó el director de CNSA.
Esta situación se resolvió en la segunda fase, cuando se introdujeron raciones que incluyen no solamente arroz, sino varios otros productos.
Mathieu estimó que la situación actual de inseguridad alimentaria puede considerarse "transitoria" si el paÃs logra crear empleos que generen abundante mano de obra para "poner dinero en manos de la gente", además de empleo sostenible, e invierte en agricultura mientras se logra el "control" de la ayuda alimentaria.
Pero la recuperación durará un tiempo largo, que "en general los expertos estiman en diez años", aunque se podrÃa prolongar más si la situación se agrava en las próximas semanas o meses debido a las lluvias y posibles huracanes. |